sábado, 31 de mayo de 2008

Verguenza


¿Cultura o asesinato? Al formular esta pregunta en un país como España, nuestra mente enfoca rápidamente un tema que siempre está en la pomada, y en los tiempos que corren quizás más. Los toros.

Esa tradición española que consiste en soltar a un animal en un círculo cerrado rodeado de vallas y con gradas en el que se le desgasta llevándolo a la extenuación, siempre en su justa medida (no conviene matarlo antes de la hora) hasta que la persona indicada y protagonista de la tarde se encargue de su final.
Dicho desgaste es necesario (para el espectáculo) ya que a la hora de entrar a matar, el torero sería una presa fácil para el toro de no estar ya bastante “toreado”, aun estando armado. Como vemos desde un principio la igualdad de condiciones es inexistente en las plazas.

Desde que el animal es preparado para su entrada al ruedo se le somete a una serie de bejaciones y se le aplica lo que se conoce como maltrato animal, solo que en este caso se trata de un maltrato “legal”.Y es que claro, es tradición.

Bien pues de eso habla la canción que os propongo hoy, si ser rockandroll puro y duro, podríamos y dejadme que lo haga, incluirla como tal, por su música, por su mensaje.

Y es hay una cosa clara, los toros dan dinero. Preguntadle a un japonés por España…oh si! España! paella,!toros!,olé! , los toros son una marca de identidad, pero…que culpa tienen ellos de eso?

El argumento en su defensa es que si no existiese esta tradición, se perdería la especie puesto que estos toros solo se crían para eso. Bien, puede sonar razonable, pero me sigue pareciendo aberrante torturar a un animal de esa manera. ¿No hay forma de proteger la especie sin tener que criarlos para hacerlos sufrir? Bueno es que son toros…y como los toros no se saben quejar…

Otra de las razones que se dan en su defensa es que tampoco sufren tanto, “viven toda la vida a cuerpo de rey en estado salvaje y con los mejores manjares” dicen algunos.
Y yo me pregunto:¿ dónde esta la justificación para quitarles esos lujos y matarlos de esa manera. Ojalá todos los animales pudieran, o pudiéramos vivir a cuerpo de rey y tener un final feliz. ¿O no?

Otro de los aspectos que más me preocupan y escandalizan de esta tradición es el graderío. Miles de fervientes y excitados espectadores disfrutan en tensión el proceso y se escandalizan y exaltan cuando el toro, en su afán por sobrevivir, en su lucha de matar o morir, revuelca al torero por la arena. No voy a deciros que me alegran las cogidas, pero si me atrevo a afirmar que me causan indiferencia, sarna con gusto no pica dice mi abuela.

Bien, pues mi pequeña denuncia a esta fiesta criminal, desde mi punto de vista, y de la mano de Ska-P con su RockSka o como lo queráis catalogar os digo que a mi la fiesta nacional me da VERGÜENZA.

jueves, 29 de mayo de 2008

Ladridos de Perro Consentido


Pocas cosas se me vienen a la cabeza para dotar de algo a la nada que llena este rincón de algún sitio que ahora estás explorando.
Ladridos de perro consentido nace para dar cabida a esas cosas que se le pasan a uno por la cabeza cuando no tiene que preocuparse por nada más que vacíar su cartera de aburrimiento.Cuando las necesidades fisicas básicas están saciadas y pasamos a cubrir esas otras necesidades,las del ocio,las del tiempo perdido,o quizás las que de verdad sirven para algo.

Dentro de esas cosas habrá musica,mucha música,mezclada con poetas y poesías,con artistas políticos o políticos artistas,con activistas músicos ecologistas, y en general con todo aquello que rodea a esa música que tanto grita y tantos intentan callar.A ese perro vagabundo llamado rockandroll.

Esto no es más que un sitio donde soltar los ladridos de perro consentido que algunos en este mundo tenemos la suerte de tener, mientras otros se esfuerzan en ladrar todo lo que pueden para quizás solo poder mordisquear los restos de un hueso de otro perro que como yo,o como tú,no supimos aprovechar.



"Como aquel que calla, otorga,
y aunque la ignorancia es sorda,
pude levantar la voz,
más fuerte que los ladríos
de los perros consentíos
y que la voz del pastor."

( Kutxi Romero Lorente)